Arbol negro
No estás tan lejos ahora, árbol.
Ya casi puedo tocarte,
Ya casi puedo sentarme a tus pies.
*
Sigo viendo tu copa desde hace minutos.
Vengo anhelándote desde hace kilómetros.
Sigo la vieja viga de tren (siempre recta),
Jamás me desviaré.
*
Sobre mi cabeza, el cielo celeste y furioso.
Nubes blancas y grises y hasta negras,
Arremolinándose, trenzándose en futura tormenta.
Bajo mis pies, pasto y barro.
*
Sólo un instante me detengo,
Para observar el rebaño (con una oveja negra).
Mi destino es alcanzarte.
Entonces, continúo mi camino.
*
A mi lado, pequeñas casas de adobe,
Praderas verdes y plantaciones.
Cada vez estás más cerca.
*
Observo dentro del charco y,
Si presto atención, capto su reflejo.
Puedo ver el cielo a mis pies.
Veo arriba mirando hacia abajo.
*
Ya casi puedo tocarte, árbol.
Sonrío, y le arranco a la tierra una amarilla hierba.
La pongo en mi boca, mientras te miro,
Sin detener mis pasos.
La muerdo. Y ya estoy acá.
*
Cuando comienza a hacer frío,
Cruzo el alambrado -con púas-
Y me siento en los restos de un tronco para mirarte,
Y para escribirte.
*
Guía en mi camino, voy a dejarte atrás.
Ya te tengo, árbol, sos mío para siempre.
Jamás te voy a dejar ir.
*
En un minuto voy a acariciarte
Y desandaré mis pasos por la vía.
Te voy a dejar atrás.
Jamás voy a soltarte,
Jamás vas a morir para mi, viejo árbol.
*
Tus hojas son verdes y tu tronco es áspero y casi negro.
Son parte, ahora, de mi eternidad.
Hasta siempre, árbol, ya comienza la tormenta.
***
La Quiaca, 12/Ene/7
Runin Vari
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